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David Cambra. Gestión y sensibilización ambiental desde la Universidad. Oficina Verde de la UZ

Vuelve #gentesbiblioverdes y es el turno de nuevo de salir fuera de nuestros muros para conocer, en esta ocasión, la gestión y la sensibilización ambiental en el sector universitario, concretamente en la Universidad de Zaragoza. Muchas universidades han implantado sus oficinas verdes o green campus para gestionar múltiples aspectos relacionados con la eficiencia energética de sus edificios, residuos, el consumo del agua o la sensibilización ambiental de la comunidad universitaria. La UZ fue pionera en este tema.

Charlamos con David Cambra, Jefe de la Sección de Energía y Medio Ambiente y coordinador de la Oficina Verde de la UZ. Le acompañamos en un breve recorrido que comienza con la trayectoria profesional de un técnico ambiental y acaba descubriéndonos el trabajo que hay detrás de esta oficina y cómo no, los canales de información y comunicación ambiental que lo alimentan.

– David ¿Cómo llegaste hasta la Oficina Verde de la UZ? ¿Cuál es tu trayectoria como técnico de energía y medio ambiente?

En mi caso provengo del ámbito de la arquitectura. Estudié Arquitectura Técnica en la EUPLA (Escuela Universitaria Politécnica de La Almunia), un ámbito en el que durante años hubo mucho trabajo y demanda, pero en el momento de concluir mis estudios, años 2008-2009, había estallado la burbuja de la construcción.

Era obligado reconvertirse e inicié un camino en el que he encontrado mi vocación. Primero realicé el Máster en Ecodiseño y Eficiencia Energética en la Edificación de la Fundación CIRCE. Posteriormente obtuve la beca de energía de la Oficina Verde (que ya estaba en funcionamiento desde 2007) y académicamente rematé con el Máster en Energías Renovables y Eficiencia Energética de la EINA (Escuela de Ingeniería y Arquitectura de la UZ). Entré como investigador en CIRCE dónde estuve tres años en el área de eficiencia energética. A continuación me incorporé, como Jefe de Sección de Energía y Medio Ambiente, para coordinar la Oficina Verde, cubriendo la plaza como funcionario interino debido a la excedencia de mi predecesor. Este es mi recorrido desde la arquitectura técnica a la gestión energética y medioambiental en edificios.

¿En qué trabajáis en la Oficina Verde? ¿Cuál es el balance de estos diez años que acabáis de cumplir?

La Oficina se enmarca en una iniciativa que promueve la Universidad de Zaragoza a través de un Plan Director desarrollado tras las I Jornadas de Universidades Responsables y como respuesta a las inquietudes surgidas dentro de la comunidad universitaria, sobre el cambio climático, el agua, la protección de los recursos y el desarrollo sostenible, con la intención de estimular entre la comunidad universitaria la adquisición de unos buenos hábitos y prácticas sostenibles.

Se puso sobre la mesa la necesidad de gestionar y controlar los recursos ambientales y la sensibilización ambiental desde la Universidad. En la UZ la Unidad Técnica de Construcción y Energía venía asumiendo parte de esas tareas que luego pasaron a concentrarse en la Oficina Verde.

Las líneas de trabajo se iniciaron con temas de agua y energía, controlando los suministros propios de la universidad y después progresivamente se ha pasado a otros ámbitos como el de la movilidad y la sensibilización. Uno de nuestros emblemas es la Caravana por el clima de la que llevamos 9 ediciones (este año será la décima) y que nos ha permitido trascender las fronteras de las ciudades y los pueblos de Aragón a las que acuden los estudiantes, porque el año pasado llegamos hasta la misma Oficina del Cambio Climático en Madrid, donde nos recibió su directora Balvanera Ulargi.

En cuanto a los residuos – uno de los últimos temas que han surgido con fuerza- la UZ apuesta por una gestión racional de los residuos. Ahora tenemos 24 minipuntos limpios y 2 puntos limpios de campus.

Desde el punto de vista de la energía, la Oficina impulsa y controla una gestión de los 150 edificios de la UZ, armonizando los horarios de climatización en función de la previsión meteorológica, a través del servicio de mantenimiento y en algunos casos con el soporte de la gestión inteligente basada en sensores de temperatura y humedad. En estos años se ha rebajado el consumo de energía alrededor de un 24%.

No obstante en la UZ no se nos conoce lo suficiente, sí entre el personal docente y trabajadores, pero menos entre los alumnos. Participamos en las jornadas de bienvenida de los estudiantes, donde les informamos que, solamente por entrar en la universidad, cargan con un impacto y huella de carbono en sus bolsillos de 2 kilos de CO2.

– Recientemente habéis ultimado varias encuestas sobre la movilidad de la comunidad universitaria. ¿Los resultados que arrojan esos datos evidencian la apuesta por las infraestructuras ciclistas o el tranvía en la ciudad de Zaragoza?

La Universidad de Zaragoza moviliza nada menos que en torno a 40.000 personas a diario en todo Aragón, en los diferentes campus de Huesca, Teruel y Zaragoza, entre personal docente e investigador, personal de administración y servicios y los propios estudiantes. Por aquí decimos que es la empresa más grande de Aragón.

Las encuestas se han realizado en Campus Río Ebro y en Veterinaria y estamos ultimando con Geografía de la UZ un análisis en el que se detallará de dónde viene la gente, cuántos kilómetros recorren para llegar a su destino, los medios que utilizan y en definitiva su impacto ambiental.

En cuento al uso de la bicicleta, desde luego hay una relación evidente entre la construcción de infraestructuras ciclistas y el número de bicis que hay en los campus. Hemos incrementado los aparcabicis y ahora hay más de 200. Aunque sigue habiendo bastante coches en los recintos universitarios, colaboramos con la Unidad de Seguridad para avanzar hacia un control de accesos que se limite únicamente a las personas que justifiquen esa necesidad: lejanía o residencia fuera de la ciudad, problemas de movilidad o priorizando en todo caso el vehículo eléctrico.

HazDedo es otra iniciativa para compartir coche a la universidad, a partir de una app que se ha utilizado en otros lugares, pero lo cierto es que no ha dado el resultado esperado. El 20% de la gente que viene en vehículo privado es en coche compartido, pero funcionan como siempre las ruedas y las fórmulas tradicionales ahora con el soporte del whatsapp por ejemplo.

– Si hablamos de construcciones o de rehabilitación energética, nos viene a la cabeza el proyecto de renovación y obras de la Facultad de Filosofía y Letras

Sí, es un proyecto que se redactó en 2009 y con los retrasos que todos conocemos, cuando se ha ido a llevar a cabo, resultaba ser un proyecto técnico obsoleto en lo normativo y ambiental.

Por una parte está la parte nueva, que se construirá derribando el pabellón de Filología, esta se ha diseñado como edificio energía cero. Aplicando criterios de arquitectura pasiva e integrando fuentes de energía renovables: cubierta fotovoltaica, paneles híbridos, recogida de aguas pluviales…

Por otra parte en la renovación del resto de la facultad sí que se trabajará buscando la máxima eficiencia energética en equipamientos, instalaciones y climatización.

– En estos momentos hay ofertadas varias becas para formar parte de vuestro equipo ¿La Oficina Verde es una buena plataforma de aprendizaje inicial y experiencia en el sector ambiental?

Sí, tienen una periodicidad por lo general de dos años. Ofertamos cuatro becas en cuatro áreas que se corresponden con nuestras líneas de trabajo: agua, energía, espacios y sensibilización ambiental. El perfil de las becas es de ciencias ambientales, ingeniería, arquitectura y en general todos los perfiles, al ser el medio ambiente algo transversal de todas las disciplinas universitarias. Intentamos formar equipos dinámicos y lo cierto es que incluso antes de terminar las becas muchas de las gentes que pasan por aquí son fichados por otras empresas o proyectos.

Del agua, energía y sensibilización ambiental ya hemos hablado. Igual hay que aclarar qué se hace desde la gestión de espacios. Este área tiene que ver directamente con tener localizado quién y cómo se consume energía en las edificios y espacios de la UZ para optimizar los recursos. Todo esto apoyando en la geolocalización. Estamos trabajando en el proyecto Smart Campus con el programa SIGEUZ, un SIG aplicado a la UZ.

Por encima de las áreas becadas hay un Técnico de la Oficina Verde y la Jefatura de Sección de Energía y Medio Ambiente desde la que coordino el equipo.

– Pasando al terreno de la información. Se os ve no solo presentes sino activos en las redes sociales ¿Cuál es el uso que les dáis y cómo trabajáis la parte de comunicación?

Hemos descubierto que las redes sociales son la mejor herramienta para llegar a la comunidad universitaria y para que te lleguen quejas, dudas a golpe de tuit o por facebook. Se usan más que los canales oficiales de la web de la Universidad. Estamos en twitter, facebook, youtube e instagram. Pero también se siguen utilizando otras herramientas con las listas de correo-e y el i-unizar.

Bueno, las redes también tienen su parte infructuosa a veces, puesto que en ocasiones tus seguidores ya son previamente un público sensibilizado en el terreno ambiental. Lo difícil es llegar a nuevos públicos que no lo están. Por ejemplo instagram sí que nos está permitiendo- por el simple y atractivo hecho de compartir fotos críticas o de nuevas instalaciones o proyectos- llegar a gente nueva.

– Ya os avisamos, previamente a estas charlas, que rematamos siempre con recomendaciones lectoras o informativas, así que seguro que te has preparado algo interesante ¿no? ¿Cuáles son tus canales de información, para estar al día en legislación, normas del sector, novedades, innovación?

Soy lector habitual de los boletines oficiales y noticias que nos llegan también por el IDAE o los colegios profesionales. Las redes sociales también las usamos como fuente de información. Pero ahora que me habéis enseñado en esta visita los boletines de legislación y noticias que servís en el CDAMAZ diaria o semanalmente creo que los probaremos.

La CRUE-Sostenibilidad nos sirve mucha información. También seguimos los proyectos europeos desde la web de la UE. Los propios grupos de investigación de la UZ a través del Instituto Universitario de Ciencias Ambientales (IUCA), el I3A o el CIRCE son una fuente de información constante. Cuando acudo a congresos como el Congreso de Edificios de Energía Casi Nula me llevo un buen repertorio informativo en la cabeza.

Una recomendación que quiero hacer, entrando en un terreno a caballo entre la literatura y el ensayo, es un libro que me fascina, Informe Lugano de Susan George. Tiene su historia porque la recomendación lectora vino de la mano de Antonio Valero, director del CIRCE, cuando me daba la asignatura de Sostenibilidad energética. Es ficción, pero dibuja escenarios de inestabilidad y conflictos que ves en la tele y los medios a diario. Es un libro que te atrapa y desenmascara el sistema económico imperante. Tengo pendiente la segunda parte y estoy deseando leerla.


Nos despedimos de David a los pies del edificio de la Unidad Técnica de Construcciones en el que hemos conversado. Los chavales del cole vecino están en pleno recreo y nos habla de las charlas que van a dar también a los centros educativos los estudiantes voluntarios de la Caravana Universitaria por El Clima. Una labor de educación ambiental que se retroalimenta. Esta es la universidad que sale de la universidad, que trasciende sus a veces rígidos muros y convierte a los estudiantes en agentes de sensibilización ambiental.

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