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Fiona McAndrew. Dibujando árboles

Fiona McAndrew. Dibujando árboles

Conocimos a Fiona McAndrew cuando participaba en un taller de escultura con maderas recicladas que organizamos en la biblioteca hace tiempo. Allí, pegando piezas pausadamente con una pistola de silicona, nos contó que se dedicaba a la animación y a la ilustración de temática ambiental. Terminamos charlando de Ecozine– el festival de Cine y Medio Ambiente de Zaragoza- con quien le pusimos en contacto. Nacida en Aragón, hija de escocés y aragonesa, retornaba a Zaragoza después de haber pasado los diez últimos años en Escocia.

Expone en CDAMAZ 18 pequeñas y maravillosas ilustraciones de árboles en espacios urbanos de Zaragoza, que en su mayoría ha buscado, observado e ilustrado durante las horas de paseo del desconfinamiento. Con ella charlamos para volver a nuestro mantra, ese en el que repetimos que las bibliotecas no son solo libros, son personas y como veréis, son un gran descubrimiento.

El unicornio es el animal nacional de Escocia, ¿la imaginación te viene de fábrica?, ¿cómo empezaste en el diseño, la animación y cómo te has formado?

“El unicornio es un animal de leyenda y en Escocia hay muy buenos cuentacuentos y la tradición oral continúa. También han sido siempre un poco rebeldes. Yo creo que es posible que el unicornio existiera. Desde pequeña me gustaba escribir cuentos, canciones, dibujar, esculpir (en plastilina al principio) y usar la imaginación”. Una imaginación que le llevó de un bachillerato artístico en Zaragoza hasta, ya más tardíamente, a la Universidad de Dundee en Escocia, donde estudió animación.

-¿Cuál es la historia que hay detrás de Hojarasca, las ilustraciones de árboles que expones estos días en CDAMAZ?

“Viene de hace años. El primer grabado que hice en 2007 ya era de árboles. Pero llevo leyendo sobre ellos un par de años combinándolo con otros proyectos y era hora de empezar a desarrollar una exploración creativa”. Un amigo músico le planteó hacer un videoclip de animación para un álbum dedicado a cada uno de los árboles de Escocia. Con la pandemia el proyecto no salió y ha decidido continuar por su cuenta explorando el arbolado que tiene cerca.

La expresividad de sus árboles y los detalles de las hojas dice que le viene en parte de la lectura de los libros del botánico francés Francis Hallé, que hace de la ilustración científica algo diferente, porque enseña la arquitectura de las plantas y árboles dibujando.

-En tu corta pero intensa trayectoria, tus videos se han proyectado en varios festivales de cine ambiental y has colaborado en campañas de organismos de conservación, ¿te seducen pájaros, árboles o ballenas más que los personajes humanos?

“Me parecen fascinantes y quiero llamar la atención sobre ellos, transmitir lo que veo destilado; una pequeña animación o dibujo no puede expresar toda su belleza y misterio pero sí puede invitar a fijarse más en ello y ver esas cosas con sus propios ojos y mente.” Pero la gente, comenta, es la destinataria final. Le gusta la idea de formar parte de la educación no formal y compartida.

-Diseñas e ilustras con ordenador manejando texturas de dibujos previos, ¿la ilustración digital genera más opciones o posibilidades expresivas?

“Las posibilidades son infinitas y siempre cambia”. Fiona, con una humildad que conmueve, describe su proceso creativo como algo experimental, en el que aprende cosas sobre la marcha: se sostiene en el dibujo figurativo o la fotografía, intentando buscar la esencia y destilando la invisibilidad de la belleza entre el Photoshop, la tableta de dibujo y programas como After Effects.

-Cuentas que en tu trabajo hay estudio y observación previa de las especies, y luego pasas todo por el filtro de la imaginación, ¿qué lecturas te han acompañado en tu acercamiento a los árboles?

“Algunos de los libros que más he disfrutado han sido La vida secreta de los árboles de Peter Wohlleben, un libro sobre la observación de los árboles y su vida que abre una nueva era a nuestra percepción sobre ellos. Después un libro que encontré en la biblioteca CDAMAZ de John Perlin, Historia de los bosques, que en mi opinión todo el mundo debería leer en el colegio como base para la historia en general. Y un tercero es uno de ficción de Richard Powers, El clamor de los bosques”. Vuelve a la conversación el descubrimiento de los libros de Francis Hallé: Elogio de la planta, Alegato por el árbol, La vida de los árboles… eso nos recuerda que en nuestra biblioteca tenemos una inmensa deuda pendiente con Hallé y esperamos contar en breve con sus obras recientemente traducidas al castellano.

-Tu faceta como cantautora es parte de tu perfil artístico ¿pones banda sonora a tus animaciones o pones color a tu música?

“He escrito casi 50 canciones y aún no he grabado un álbum profesionalmente. Me encantaría hacerlo algún día. De momento decidí especializarme en el color”. Se mueve con fluidez entre sus dos facetas: primero puede ser la música y luego la animación o al revés. De momento ha participado en las bandas sonoras de dos películas, buceando incluso en las canciones de piratas y de mar típicas de Escocia.

-¿Cómo se lleva eso de transitar entre paisajes tan distintos, desde la estepa zaragozana al azul verdeoscuro escocés?

“Me considero afortunada y aún con mucho por descubrir de los dos lugares y del mundo entero. Me gustaría centrarme ahora en Aragón”. Tras diez años fuera dice que anhelaba los paisajes y la luz de su tierra materna, pero lo cierto es que sus cortos de animación e incluso las ilustraciones de la serie Hojarasca tienen un ‘nosequé’ de ensueño muy reconocible para quien se haya dejado atrapar por las Highlands.

-Un espacio natural de Escocia que te haya inspirado en especial para tu trabajos

“Todos han influido mucho” y nos cuenta que pasó una larga temporada en las islas Hébridas donde cursó el primer año de la carrera de bellas artes y un certificado nacional de nivel superior de música. Allí, entre paisajes fascinantes, salpicados de lagos, vegetación, casitas, carreteras de un solo carril, aves, ciervos, barcos, cielos increíbles… le dio por dibujar ovejas. Otro sitio muy querido para ella es el estuario del río Forth, donde está ambientado su cortometraje de animación Waders lullaby, que vimos en Ecozine y protagonizado por aves migratorias, en concreto por las agujas colinegras.

-Un rincón de la Zaragoza natural que quieras recomendar

“Me encanta las riberas del Ebro, es una parte de la ciudad en la que he visto un cambio increíble tras mi vuelta y que ha sido mi mayor reencuentro, una zona donde puedo respirar”. En el paseo que hicimos por Zaragoza para preparar esta entrevista comprobamos, sin embargo, que Fiona le saca partido a los árboles en los rincones urbanos más inesperados. El cartel de la exposición es una buena muestra: un liquidambar situado a la salida de la puerta de emergencia de un centro comercial donde alguien aparca una bici a diario.

-¿Leer bajo un árbol o cantar bajo un árbol?

“Leer , leer, sin duda”. Para cantar prefiere interiores.

-Algo que estés leyendo ahora y que quieras compartir o recomendar (medioambiental o no)

El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, de Oliver Sacks. Publicado en 1985 pero muy revelador e interesante”. Parece que el comportamiento humano y la neuropsicología le apasionan al igual que los árboles.

-En la biblioteca te pusimos en contacto con nuestro lector más arborista, Nacho Piedrafita, y surgió una colaboración a través de la cual aporta los textos y descripción de cada árbol, ¿ramas que se enredan?

“El tiempo lo dirá, es bonito colaborar sobre todo cuando se hace en sintonía, y la colaboración puede llevar a muy buenas sorpresas.” En la biblioteca nos brota esto de crear vínculos entre los usuarios y agradecemos a Nacho su disposición, siempre dispuesto a colaborar y compartir su pasión, no en vano es otra de las #gentesbiblioverdes que han pasado por esta sección. Aquí puedes leer una entrevista a Ignacio Piedrafita.

-El título inicial que pensaste para la exposición era Hojas, luego cambiamos a Hojarasca, ¿tiene traducción hojarasca al gaélico escocés?

“No hablo gaélico aunque me gustaría hacerlo algún día, puedo entender algo, pero Hojarasca se escapa de mi escaso vocabulario. En el diccionario “duilleagach” parece lo más aproximado, significa con hojas, frondoso”.

Buscando en el diccionario de la RAE se encuentran dos acepciones para Hojarasca; la primera hace referencia al conjunto de hojas que han caído de los árboles. La segunda, alude a demasiada o inútil frondosidad de los árboles. Pese a su nombre, esta no es exactamente una exposición otoñal, de hecho casi todos los árboles fueron ilustrados en primavera, pero sí es una mirada diferente y expresiva de esa hojarasca frondosa y vivaz.

Había una cuestión que intrigaba a Fiona McAndrew: por qué en el pasado los árboles habían sido considerados seres sagrados y ahora esta relación mayoritariamente se ha perdido. Viendo sus ilustraciones parece que se palpara ese carácter mágico de antaño, incluso cuando se trata de árboles acotados dentro de los alcorques de las aceras de la ciudad.


«Animator and singer-songwriter from Scotland and Aragón
Sketching trees»

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