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Desmontando La ‘ecoansiedad’ Y La Culpa Climática

Desmontando la ‘ecoansiedad’ y la culpa climática

Vuelven las lecturas verdes

RESEÑAS DE

*ECOANSIAS. SALIMOS DE UNA CRISIS, NO CAIGAMOS EN OTRA. Irene Baños  | * Y AHORA YO QUE HAGO. CÓMO EVITAR LA CULPA CLIMÁTICA Y PASAR A LA ACCIÓN. Andreu Escrivà

 

Vuelven las lecturas verdes de los viernes. Iniciamos como siempre una nueva temporada en el mes de octubre, tras un largo período de estío pero lleno de buenas lecturas en el que dejamos tiempo para leer y reposar las anteriores recomendaciones (durante el cierre y el confinamiento de marzo a mayo estuvieron centradas en recursos digitales) con un especial con el que hicimos balance de la temporada anterior y una selección que se tituló La hora de leer naturaleza: novela, ensayo, guías de campo, LIJ y revistas para el verano.

Empezamos con un reto que nos ha brindado la reactivación del calendario editorial, haciendo coincidir en las estanterías de librerías y bibliotecas dos ensayos que nos hemos propuesto leer a la vez. ¿Por qué? Porque ambos enraízan muy bien con el momento de crisis pandémica y crisis climática, centrándose no tanto en el planeta como en las personas. Ambos tratan de la denominada ‘ecoansiedad’, de la culpa climática y de nuestra inacción… no, no te asustes, no te agobies, porque ambas lecturas son muy amenas, en ocasiones divertidas, a la par que reveladoras, críticas y diferentes, muy alejadas de los clásicos manuales de autoayuda o los típicos recetarios de deberes climáticos que nos hacen sentirnos culpables, porque suelen centrar toda la atención en las acciones individuales sin buscar su vinculación con el potencial transformador de lo colectivo y estructural.

Irene Baños, periodista ambiental, firma Ecoansias. Salimos de una crisis, no caigamos en otra, editado por Ariel. Antes de leer el libro asistimos a su presentación en Zaragoza y ya salimos con ganas de hincarle el diente. Tuvo mucho que ver el maestro de ceremonias, Jesús de la Osa, un buen prescriptor y referente de la educación ambiental en nuestras proximidades. Salimos con un montón de notas: “un libro muy personal, muy crítico, muy bien documentado; con anécdotas que conectan con los lectores; casi enciclopédico; una estructura muy dinámica que intercala texto con sencillos cuadros de datos, trucos, un ‘pide’ (espacio para exigencias)… y entrevistas”. Con estas mimbres abrimos el libro y ciertamente desprende frescura. No es fácil volver a leer sobre lo que ya se ha escrito mil veces, reunir los principales retos y males de la actualidad ambiental y presentarlos de forma atractiva. La autora lo consigue porque hace de su escritura una experiencia transformadora para sí misma en la que podemos vernos reflejados los demás.

El recurso al humor para tratar temas muy serios está presente desde el título, dónde Irene se define con gracejo como una ‘ecoansias’, hasta en los epígrafes de los capítulos, como el que dedica a la alimentación y su impacto sobre la crisis climática con una frase en la que confiesa que su cinismo se topó con su abuela: “¿¡Qué leche ni qué leche!?, si leche solo hay una”. Como informadora y convencida de la causa sin embargo se enfrenta con dudas y agobios, buscando respuestas.

Irene baños en su visita a la biblioteca verde de Zaragoza

Seguramente encontrarás casi todo lo que te inquieta, y muy bien explicado, en cada capítulo: consumo, plástico, comida, móviles y residuos electrónicos,  movilidad y un original remate centrado en lo que denomina nuestros ‘lujos normalizados’. Con todo ello consigue conectar con gente no iniciada o con inquietudes medias (sus amigos, su abuela, sus padres… o los nuestros) pero también con quien ya está en esto, porque su prosa coloquial y certera  puede servir de inspiración a otros divulgadores que no saben cómo bajarse del bucle de los abrumadores datos climáticos, incapaces de apelar a las emociones.

Tenemos que exigir cambios a gran escala, no dejar que las petroleras sigan desoyendo a la ciencia, no permitir que las grandes empresas miren para otro lado mientras hipotecan nuestro futuro. Pero si no empezamos nosotros mismos a cerrar el grifo, a cambiar el coche por la bici y a rechazar la bolsa de plástico, la espiral del cambio nunca arrancará. ¡Ah!, y no te olvides de hablar del tema con todo quisqui.

Y ahora sabemos bien que incluso lo que parece lejano, muy lejano, puede llegar rápido, treméndamente rápido.

Ecoansias, nos comentó su autora, se terminó de reescribir y revisar en modo Covid19 y es un acierto, porque pueden extraerse aprendizajes de una crisis a otra y ayuda a que la gente entienda de qué va esta otra ‘pandemia climática’.

 

¿Peca de optimismo este libro? Creemos que no. Compartir y comunicar es la clave del cambio, intercambiando miedos e ilusiones. Y lo consigue.

Andreu Escrivà es uno de esos divulgadores científicos que sí se atreve a dejar atrás la información climática pura y dura por la que ha transitado sin encontrar, dice, los resultados esperados. No en vano su anterior libro -que por cierto, tuvimos la suerte de presentar en CDAMAZ el año pasado- Aún no es tarde. Claves para entender y frenar el cambio climático, ganó el Premio Europeo de Divulgación Científica.

Presentación de 'Aún no es tarde' en la biblioteca verde, mayo de 2019
Andreu Escrivá en CDAMAZ, mayo de 2019

Ahora nos sorprende con este nuevo ensayo, Y ahora yo qué hago. Cómo evitar la culpa climática y pasar a la acción, que lleva detrás un aval de calidad como es la editorial Capitán Swing. Escrivà, que ya apuntaba maneras en su anterior libro, transita con naturalidad y sosiego hacia la reflexión social y filosófica. Con la ciencia no es suficiente, afirma, hay que ver la emergencia climática de otra forma, hablando más de seres humanos y menos de osos polares.

En este nuevo libro Escrivà baja un escalón más (nótese que la alusión a bajar no tiene ningún matiz peyorativo sino todo lo contrario) y con un sustrato de narrativa científica más que sólido, se desnuda en lo posible de citas bibliográficas y datos. A esto se añade una forma de contar llena de símiles y metáforas que son la seña de identidad del autor, para conducirnos al meollo de la cuestión, a la motivación intrínseca: ¿Por qué no actuamos? ¿Cuáles son las excusas que nos ponemos? Excusas que desmonta una por una: El cambio climático es real y es presente, te afectará, no es tarde para actuar ni nunca lo será (porque cada gramo menos de emisiones cuenta) tu parcela de responsabilidad es importante y no hay ningún milagro tecnológico para salvarlo a última hora. Y para el capítulo final el,  ‘Sí, ya me has convencido, pero ¿ahora yo qué hago?’

El cambio climático es una historia humana hasta la médula, y la hemos contado como si fuera el prospecto de un medicamento.

Desde nuestra biblioteca no podemos estar más de acuerdo, no basta con la información, la inacción no se explica por déficit de conocimiento, hay más fuerzas en juego como dice Andreu Escrivà. Una línea que ya apuntan desde otros sectores como el de la educación ambiental autores como Pablo Meira: el enfoque no es tanto educar sobre el clima y sí más educar para el cambio. La sobreinformación puede intoxicarnos (toda vez que está claro que el consenso científico es unánime, no hace falta seguir con la calculadora de emisiones en la mano) y conducirnos a la parálisis.

Casi nadie tenemos los amarres suficientes para internalizar los datos científicos. Requieren esfuerzo y concentración, además de conocimientos previos. Sin embargo, nos importan un montón de cosas. Nos gustan las historias (…) tenemos al menos, una puerta de entrada (…) ¿Y si no hablamos de cambio climático? ¿Y si hablamos de conservar los paisajes de la infancia, las tradiciones del país?

El libro carga contra la culpa climática de la individualidad y contra el catastrofismo e impulsa a cambiar la narrativa. Un nuevo enfoque en el que nos invita a sacar partido de lo que denomina nuestra ‘identidad climática’ y a imaginar, construir en positivo, unirse y por fin, algo tan revelador y revolucionariamente sencillo como es el ‘factor tiempo’: La solución a la emergencia climática es ir más despacio, no más deprisa.

Esperemos que disfrutéis (sin ecoansiedad) de la lectura combinada de estos dos libros, ya disponibles en librerías y a través del préstamo público en bibliotecas como la nuestra.

¡Feliz retorno a las #lecturasverdes… y a las bibliotecas!

Obras recomendadas y disponibles en la biblioteca CDAMAZ

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