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Educación Para El Desarrollo Sostenible: Conciencia Ambiental Y Mucho Más

Educación para el desarrollo sostenible: conciencia ambiental y mucho más

Para toda la comunidad educativa, el 24 de enero es un día señalado por la celebración del Día Internacional de la Educación, un evento impulsado por las Naciones Unidas que está estrechamente vinculado a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. Y dos días después, el 26 de enero, celebramos el Día Mundial de la Educación Ambiental, un evento con mayor énfasis medioambiental si cabe, que nos habla de la importancia de sensibilizar a toda la sociedad de cara a la transición ecológica que está empezando a ponerse en marcha.

Hace solo unos meses se presentaba el informe Hacia una educación para la sostenibilidad: 20 años después del Libro Blanco de la Educación Ambiental en España. Coordinado por Javier Benayas y Carmelo Marcén, en él encontramos una revisión crítica de la evolución de la educación ambiental en España y un análisis de la situación actual y de cuáles van a ser las necesidades en los próximos años.

En el informe participan algunos de los autores más destacados en esta materia, que se preguntan qué se ha hecho a favor de la educación ambiental desde las distintas administraciones y desde los movimientos sociales o cuál es el papel que juegan el marketing y los medios de comunicación en la educación ambiental, además de repasar los obstáculos surgidos en la profesionalización de los educadores ambientales.

También nos habla del rol ambiental de los distintos niveles de la educación formal, tanto obligatoria como universitaria, así como de los equipamientos creados específicamente para la educación ambiental. Y los coordinadores del informe aprovechan para proponer una actualización terminológica que ya se está produciendo en otros países: quizá deberíamos empezar a hablar de ‘educación para el desarrollo sostenible’, un término que parece más adaptado al momento y a la urgencia actuales.

Y es que como señalan los entendidos, no siempre es fácil distinguir la educación ambiental de aquello que sería mera divulgación, aunque esta también tenga su importancia. Un ejemplo de curiosidad e interés hacia la naturaleza que puede facilitar la conciencia ambiental lo encontramos en el ensayo El sentido del asombro, de Rachel Carson.

En este breve texto, la mítica autora de Primavera silenciosa comparte algunas de sus experiencias en la naturaleza y cómo intentó transmitirlas a su sobrino a edad muy temprana. Carson estaba convencida de que esa cercanía al entorno natural, valiosa por sí misma, también tenía el efecto educativo de proporcionar una gran riqueza y fuerza interiores.

Por último, ya que hablamos de educación, queremos recomendar un recurso didáctico que permite dar a conocer el mundo vegetal a los más pequeños. Diviértete con las plantas es obra de varios científicos que han puesto sus conocimientos sobre botánica al servicio de la divulgación.

A través de juegos, manualidades y hasta la creación de instrumentos musicales, los niños reciben información sobre muchas de las plantas comunes que les rodean y no solo comprueban que “no son aburridas”, como afirman los autores, sino que descubren su utilidad y recuperan una conexión con la naturaleza que se ha perdido en las últimas décadas.

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