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Arquitectura: del impacto ambiental a la integración en la naturaleza

Arquitectura: del impacto ambiental a la integración en la naturaleza

Esta semana volvemos la vista a las casas en las que vivimos y, más en general, hacia los edificios en los que pasamos la mayor parte del tiempo, con lecturas que nos ayudan a comprender su relación con el medio ambiente y nos enseñan a ocuparlos de una manera sostenible. Y es que muchas de las medidas que podemos adoptar para cuidar la naturaleza empiezan con los hábitos que desarrollamos en nuestros propios hogares.

Sostenibilidad en cada habitación

A este asunto está dedicado Crea tu hogar sostenible, de la divulgadora Laura Peinado, que no solo trata cuestiones generales como el aislamiento térmico, la limpieza o el suministro de energía con fuentes renovables, sino que recorre junto al lector todas las habitaciones de la casa explicando a qué aspectos hay que prestar atención para lograr una vivienda sostenible.

Al pasar por la cocina, el salón, el dormitorio o el baño, la autora propone pequeñas prácticas que nos permitirán reducir nuestro impacto ambiental, deteniéndose en elementos como la decoración, el consumo de agua, la iluminación o los electrodomésticos. Y siempre intentando que estas propuestas se puedan aplicar sin realizar grandes gastos ni inversiones, buscando la circularidad en el uso de objetos y materiales y recurriendo en lo posible a productos de segunda mano.

Arquitectura frente a naturaleza

Pero si los edificios pueden tener un fuerte impacto sobre el medio ambiente, es también en gran medida el entorno natural el que ha determinado la forma y las características de las construcciones que conocemos, como muestra el arquitecto Philippe Rahm en Historia natural de la arquitectura. Frente al tradicional acercamiento al diseño arquitectónico como una creación cultural y social, el autor pone el énfasis en la innegable influencia que ha ejercido el medio físico y que ha quedado plasmada en distintas etapas de la historia de la arquitectura.

Comenzando por las primeras construcciones y refugios levantadas hace miles de años, que pueden atribuirse en último término a la naturaleza homeotérmica del ser humano (es decir, la necesidad de mantener su temperatura en 37 ºC y, por tanto, de protegerse del frío o el calor excesivos), el libro señala los numerosos elementos arquitectónicos que han surgido condicionados por causas “naturales”, como por ejemplo el miedo al aire estancado que llevó a la construcción de cúpulas para la ventilación, o las innovaciones producidas por la cantidad de energía disponible en distintas épocas, incluyendo la climatización artificial en el siglo XX, solo posible tras la generalización de la energía barata y abundante.

Un futuro de edificios vivos

Y de la historia pasamos al futuro, con un ensayo que reflexiona sobre cómo pueden inspirarse en la naturaleza las construcciones en un momento de grave crisis ecológica. La arquitecta Marlén López, que ha investigado sobre envolventes arquitectónicas “vivas”, propone en Edificios como árboles, ciudades como bosques que, recurriendo a la biomímesis, se construyan edificios no solo sostenibles sino que interactúen con la naturaleza y formen auténticos ecosistemas.

Tras enumerar las funciones que se espera que cumpla un edificio y comprobar que guardan una gran similitud con el funcionamiento de un árbol, la autora plantea ideas y soluciones arquitectónicas que toman como modelo o que directamente recurren a algún tipo de vegetación para integrarla en el diseño global. Este uso de organismos vivos en la arquitectura, unido a la aplicación de nuevos biomateriales, permitiría obtener, entre otros efectos positivos, edificios saludables capaces de mejorar su entorno.

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