Casi sin darnos cuenta, con la llegada del verano, ya hemos completado otra temporada de…
‘Energía limpia para todos y para el planeta’
Este 26 de enero se celebra por primera vez el Día Internacional de la Energía Limpia, un evento convocado por Naciones Unidas para señalar por un lado la falta de acceso a la energía que todavía sufren millones de personas en el mundo, y por otro el catastrófico efecto de los combustibles fósiles sobre el clima del planeta, dos problemas que pueden paliarse promoviendo el uso sostenible de energías renovables.
Historia de la energía
Si queremos iniciarnos en el tema de la energía, un comienzo inmejorable lo proporciona Energía y civilización: una historia, del investigador y académico Vaclav Smil, una obra que repasa la evolución del uso de energía en la historia y nos recuerda hasta qué punto se encuentra en la base de toda actividad humana y de los momentos más cotidianos de nuestra vida.
Lleno de equivalencias sorprendentes entre la energía generada en los fenómenos naturales o en la elaboración de productos en distintas épocas, el libro comienza remontándose al uso de energía animal en la agricultura tradicional y a otras formas de energía en las sociedades preindustriales, para luego hablarnos de los combustibles fósiles y de cómo han dado forma a nuestra civilización.
En una obra salpicada de curiosidades como el coste energético que tuvo construir una pirámide en el antiguo Egipto o cuál era la energía cinética de una flecha, Smil dedica el capítulo final a hacer un balance de la influencia que la energía ha podido tener en los acontecimientos históricos, lamentando el derroche y la ineficiencia que caracterizan al consumo actual de energía y apostando por su racionalización.
Molinos invasores
Pero el cambio energético por el que apuestan Vaclav Smil o las Naciones Unidas no está exento de problemas y conflictos, como muestra Molinos y gigantes, del antropólogo Jaume Franquesa, en el que descubrimos los efectos que el despliegue masivo de plantas eólicas (que estamos presenciando en tantos lugares de España) puede tener en las zonas rurales en las que se ubican.
Concebido como un estudio antropológico sobre los procesos de transición energética en una zona rural del sur de Cataluña, el libro se acerca al modo en que los habitantes de esas zonas viven la implantación de molinos de viento, unas actuaciones promovidas por grandes compañías y que a menudo tienen una finalidad especulativa. En una narración que incluye numerosos testimonios y descripciones del contexto social y territorial, Franquesa nos habla de cómo, ante la producción industrial de energía, están surgiendo alternativas respetuosas con el paisaje y con la forma de vida local.
Sobrevivir gracias a la energía
Podemos encontrar un ejemplo de instalación sostenible de un molino en el relato juvenil El niño que domó el viento, una historia real narrada por su protagonista, William Kamkwamba, junto a Bryan Mealer. Nos cuenta cómo, en un pequeño poblado de Malaui y con la ayuda de los libros de la biblioteca, consiguió construir con materiales reciclados un molino de viento y así proporcionar energía eléctrica a su familia. Este suministro de energía resultaría vital más tarde para obtener agua con la que cultivar la tierra y hacer frente a las sequías.
La historia de Kamkwamba trascendió fuera de su país y del continente africano y, además de servir de inspiración a otros jóvenes que también han crecido en condiciones básicas de supervivencia, ha mostrado un camino para la implantación de energías limpias en países del Sur.
Obras recomendadas:
- Smil, Vaclav. Energía y civilización: una historia. Barcelona: Arpa, 2021. 638 p.
- Franquesa, Jaume. Molinos y gigantes: la lucha por la dignidad, la soberanía energética y la transición ecológica. Madrid: Errata Naturae, 2023. 502 p.
Literatura juvenil:
- Kamkwamba, William; Mealer, Bryan. El niño que domó el viento. Barcelona: B de Blok, 2019. 315 p.

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