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Biodiversidad: ‘Somos Parte De La Solución’

Biodiversidad: ‘Somos parte de la solución’

Este año el Día Internacional de la Diversidad Biológica tiene como tema ‘Soy parte de la solución’, un recordatorio de que nuestras acciones de cada día tienen efectos sobre el medio ambiente y de que son cruciales para mejorar el estado de conservación de los ecosistemas y evitar la pérdida de biodiversidad. Pero esa conexión también se da en sentido contrario y hace que, como señala la web del Día Internacional, “si la diversidad biológica tiene un problema, la humanidad tiene un problema”.

Una dependencia parecida, pero en este caso acotada al mundo vegetal, es la que destaca Stefano Mancuso en uno de sus últimos libros, La nación de las plantas. En él realiza el ejercicio de elaborar una Constitución para la comunidad imaginaria formada por todas las plantas de la Tierra, recogiendo los principios básicos necesarios para asegurar su supervivencia y por tanto la del resto de seres vivos del planeta.

El artículo 1, por ejemplo, declara que “la Tierra es la casa común de la vida” y que “su soberanía pertenece a todos los seres vivos”, mientras que el artículo 5 establece “el derecho al agua, a la tierra y a la atmósfera limpias” y el artículo 8 “reconoce y promueve el mutuo apoyo entre las comunidades naturales de seres vivos como instrumento de convivencia y de progreso”. Mancuso explica las implicaciones de cada uno de estos artículos, mostrando el papel que juegan las plantas en el conjunto de la biodiversidad, con un peso mucho mayor del que tradicionalmente se les ha dado.

Pero ¿cómo preservar la biodiversidad ante las presiones cada vez mayores que sufre debido a la actividad humana? Podemos repasar algunos de los principales aspectos a tener en cuenta a nivel de gestión en la obra colectiva Uso sostenible del patrimonio natural, publicada en la colección Cuadernos de sostenibilidad y patrimonio natural.

En ella encontramos diferentes reflexiones sobre cómo llevar a cabo una gestión sostenible de los espacios naturales, para que sigan cumpliendo su función de preservar la biodiversidad. Entre los temas tratados en los distintos capítulos están los servicios que proporcionan los ecosistemas terrestres y marinos o el concepto de ‘capital natural’. Y en un plano más práctico y de gestión, se habla del uso sostenible de los sistemas agrarios o de las experiencias de pago por servicios ambientales, planteando su viabilidad y el debate que han suscitado.

Por último, una obra para niños pero en gran medida también para adultos es El bosque, de Riccardo Bozzi y con ilustraciones de Violeta Lópiz y Valerio Vidali. Se trata del relato de una exploración a través de un bosque que, al avanzar, se va volviendo más y más tupido y se va llenando de todo tipo de animales y plantas. Haciendo un uso del papel muy innovador, con troquelados y relieves, el libro no solo admite una primera lectura vinculada a la naturaleza y la biodiversidad, sino que también puede ser leído como una metáfora de la peripecia de un ser humano a lo largo de una vida.

Obras recomendadas:

Literatura infantil:

  • Bozzi, Riccardo; Lópiz, Violeta (il.); Vidali, Valerio (il.). El bosque. Santander: Milrazones, 2018. 66 p.

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