Casi sin darnos cuenta, con la llegada del verano, ya hemos completado otra temporada de…
Comernos la naturaleza
Cuando hablamos de la relación entre la alimentación y el medio ambiente, casi siempre nos referimos a los efectos que la producción alimentaria tiene sobre la sostenibilidad y a cómo eso puede afectar al tipo de comida que consumimos. Pero hoy queremos mirar esa relación desde otro punto de vista, el de rastrear el origen de nuestros alimentos (ya sean vegetales o animales) en el mismo entorno ambiental que intentamos proteger, y así entender cómo han llegado a convertirse en nuestra fuente de energía y nutrientes.
Plantas en el menú
De ello nos habla Con mucho gusto, un libro divulgativo del biólogo Eduardo Bazo en el que encontramos toda clase de historias y anécdotas sobre las plantas que comemos y las causas por las que han acabado en nuestros platos, así como información sobre su presencia en la cultura y en la sociedad y el modo en que han sido utilizadas y percibidas a lo largo de la historia.
Entre otros asuntos, Bazo nos habla de plantas exóticas que terminaron siendo muy comunes, de mitos nutricionales y medicinales asociados a diferentes especies, del consumo que se ha hecho de plantas supuestamente afrodisíacas o del origen vegetal de las bebidas alcohólicas y de otros estupefacientes, todo ello con numerosas referencias tanto a tradiciones ancestrales como a la cultura popular actual.
La selección natural de nuestra comida
En la misma línea, pero profundizando en su dimensión biológica, el profesor de Ecología evolutiva Jonathan Silvertown nos muestra en Cenando con Darwin cómo la selección natural ha producido los alimentos de origen vegetal y animal que consumimos hoy, además de hablarnos de diversos casos de selección artificial que el ser humano ha promovido o de explicarnos que el mismo hecho de cocinar fue esencial en la evolución humana.
Y es que, como dice el autor en el primer capítulo, “con nuestros cultivos hemos marcado el curso de la evolución; aunque al consumirlos, estos también han moldeado nuestra propia evolución”. Una idea en la que incide con el análisis de distintos grupos de alimentos (marisco, pan, sopa, pescado, carne…) y de su evolución hasta ser parte de nuestra alimentación, junto al papel que han jugado en nuestro desarrollo como especie. El resultado de este desarrollo evolutivo ha sido poseer una gran libertad alimentaria, que hace que podamos comer, por ejemplo, hasta 4.000 especies de plantas.
Una dieta sostenible
Pero no queremos dejar de recomendar una obra que nos recuerde también la importancia de las decisiones que tomamos al elegir lo que comemos. Tu dieta puede salvar el planeta, del nutricionista Aitor Sánchez, nos habla del impacto que tiene nuestro consumo sobre la naturaleza y nos muestra que, en el caso de la alimentación, las elecciones más sostenibles son también las más saludables.
Tras establecer la conexión entre los alimentos, el cambio climático y el medio ambiente, el autor desarrolla a lo largo del libro cuestiones como: el impacto ambiental de la producción alimentaria y, en particular, de los productos de origen animal; los problemas causados por los monocultivos de soja, aceite de palma o azúcar; el lamentable volumen de desperdicio alimentario, que afecta a gran parte de lo que se produce; o el dilema planteado por el envasado de alimentos con materiales plásticos. Junto a la exposición de estos problemas, también nos da diversos consejos para mejorar la calidad nutricional y ambiental de nuestra comida.
Obras recomendadas:
- Bazo, Eduardo. Con mucho gusto: un menú cuajado de historias botánicas. Palencia: Cálamo, 2021. 514 p.
- Sánchez, Aitor. Tu dieta puede salvar el planeta: por una alimentación saludable y sostenible. Barcelona: Paidós, 2021. 279 p.
- Silvertown, Jonathan. Cenando con Darwin: tras las huellas de la evolución en nuestros alimentos. Barcelona: Crítica, 2019. 285 p.

Esta entrada tiene 0 comentarios