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Consumo circular frente al vertedero global

Consumo circular frente al vertedero global

Este 30 de marzo se celebra el Día Internacional de Cero Desechos, una fecha que nos anima a reducir y reutilizar los residuos que producimos y que este año se centra en la multiplicación de desechos textiles provocada por la generalización de la fast fashion. La acumulación de residuos pone de manifiesto el consumo creciente e insostenible de recursos en todo el mundo, a lo que hay que añadir los graves impactos medioambientales que se producen cuando los residuos se dejan abandonados a su suerte.

Vertedero global

Pero, en realidad, la gestión en sí misma de los residuos y el qué hacer con su enorme volumen sigue siendo un problema sin resolver a escala planetaria. De eso nos habla Vertedero, del periodista de investigación Oliver Franklin-Wallis, que viaja a distintos lugares del globo en los que constata cómo nuestros residuos van a parar a los países pobres que los aceptan y comprueba que el tratamiento que se da a esos residuos está lejos de ser sostenible y, en muchos casos, consiste simplemente en quemarlos o verterlos al mar, con efectos extremadamente contaminantes.

El autor visita Indonesia, Ghana o el Reino Unido para descubrir la trayectoria de diferentes tipos de residuos y a menudo encontrarse, en zonas remotas, con envases y marcas salidos de su país y que han llegado hasta el otro lado del mundo. Pero también nos habla de la oportunidad que esos residuos representan y que distintas experiencias ya están demostrando, al utilizarlos como fuente de materiales con otros usos y posibilidades de reutilización, tal como también nos enseña la larga historia de reaprovechamiento de basuras que practicaron nuestros antepasados.

Seres humanos ‘desechables’

La dimensión actual del problema de los residuos es tal que el investigador Marco Armiero no duda en dar a nuestra era el calificativo de Wasteoceno (inspirado en el término ya popular de Antropoceno), pero ampliando el ámbito de lo ‘desechable’ a los lugares y hasta a las personas, considerados así por un marco económico y social que favorece que se delimiten grupos y territorios que no parecen importar al resto.

Mostrando también lugares significativos del mapa mundial de los residuos y dedicando un amplio capítulo a la ciudad de Nápoles, con sus periódicas crisis de basuras cargadas de implicaciones sociales y políticas, Armiero concluye ofreciendo ejemplos de personas y experiencias que están haciendo frente a la lógica de lo desechable y a la cultura de la producción de residuos sin límite.

Hacia el consumo circular

Pero no queremos terminar sin recomendar una publicación que nos dé consejos actualizados para limitar los residuos, como es el caso de Pon por delante las primeras erres, una guía elaborada desde el Centre d’Educació Ambiental de la Comunitat Valenciana. Partiendo de la idea de las 3 R’s (Reducir, Reutilizar, Reciclar), se repasan distintos ámbitos cotidianos en los que podemos dejar de producir desechos o aprender a reutilizar muchos de nuestros materiales sobrantes.

En la guía encontramos decenas de ideas y pautas en campos como la ropa, la tecnología, la alimentación, los productos de higiene o los artículos de regalo, para hacer que nuestro consumo tenga el menor impacto ambiental posible y conseguir pasar, como se explica en la introducción, de un sistema de consumo lineal a otro circular que consiga “valorizar, recuperar y reciclar” los materiales y objetos que utilizamos.

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