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Emoción en los Pirineos

Emoción en los Pirineos

Durante los meses de diciembre y enero podéis disfrutar en el CDAMAZ de una impresionante exposición fotográfica de Ánchel Belmonte, coordinador científico el Geoparque Sobrarbe-Pirineos. En ella se pueden observar varios paisajes pirenaicos en la actualidad, desde glaciares hasta valles fluviales, y compararlos con las fotografías que hizo de los mismos el mítico viajero Lucien Briet hace más de 100 años. Además del interés geológico y la belleza natural de estos paisajes, la exposición nos recuerda el avance del cambio climático y la fragilidad de los ecosistemas de montaña, incluidos los de una cordillera tan cercana y querida como los Pirineos, cuyo impacto histórico, cultural y afectivo queremos explorar hoy con nuestras recomendaciones.

Un “paisaje cordial” que deja huella

Más allá de la mirada a la naturaleza que nos proporcionan las fotografías de Briet y Belmonte, los cambios que se han producido en el Pirineo en el último siglo también han sido sociales y culturales. Del conjunto de todo ello nos habla el volumen Paisajes: la patria emocional, un repaso por la evolución del Pirineo aragonés a lo largo del siglo XX que, coordinado por Sergio Sánchez Lanaspa y con la participación de autores como Severino Pallaruelo, Alberto Sabio o el propio Ánchel Belmonte, destaca la huella sentimental que ha dejado en visitantes y lugareños lo que Eduardo Martínez de Pisón califica en la presentación como un “paisaje cordial”.

Centrándose en la idea de paisaje como exponente más visible de un territorio como el Pirineo, el libro aborda, con la ayuda de imágenes de diferentes épocas, temas como la construcción de embalses, la variación en los tipos de cultivo o las experiencias de reforestación, y analiza cómo han afectado al paisaje pirenaico, además de estudiar la evolución de lugares emblemáticos como Ordesa, San Juan de la Peña o Canfranc.

Primeras montañeras

Pero si nos remontamos más en el pasado, Lucien Briet no fue el primero, ni mucho menos el único, que ascendió al Pirineo. A un grupo doblemente pionero pertenecen las homenajeadas en Mujeres y montañas: nacimiento del pirineísmo femenino, de Marta Iturralde, que compone siete relatos de ficción con las experiencias reales de algunas de las figuras que visitaron el Pirineo entre finales del siglo XVIII y mediados del XIX.

Con una breve presentación de cada una de las montañeras que nos sitúa en el contexto de la época y nos informa de las principales ascensiones, el libro imagina las vivencias y sensaciones que pudieron experimentar aquellas pioneras con nombres quizá hoy poco recordados, como Rosalie Ramond y su subida al Pico Entrepuertos, Ann Lister en el Monte Perdido o Alice Prévost, que alcanzaba la cima del Aneto con tan solo 15 años. Además, la autora aprovecha los relatos para describir los espectaculares entornos naturales que encontraban en estos viajes.

Un Pirineo de rutas y cuentos

Terminamos con un libro que también combina la ficción narrativa con los conocimientos sobre el Pirineo para que los más pequeños lo descubran y hasta se animen a visitarlo. Se trata de Piricuentos: cuentos y rutas montañeras con niños, de María Lombillo Sáinz y con ilustraciones de Rakel García, que contiene cinco cuentos protagonizados por diferentes representantes de la fauna pirenaica, algunos reales, como la osa Camille, y otros inventados, como un sarrio o una marmota.

Cada cuento transcurre en un valle del Pirineo Occidental o Central y va seguido de varias rutas para conocer esos mismos valles mencionados en el relato, formando un amplio conjunto de propuestas que pueden realizar niños y mayores para sentir más de cerca el Pirineo.

Obras recomendadas:

Literatura infantil:

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