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Hacia la recuperación de la vida silvestre

Hacia la recuperación de la vida silvestre

Este 3 de marzo celebramos un nuevo Día Mundial de la Vida Silvestre, una fecha que nos recuerda “las funciones singulares de la vida silvestre y sus contribuciones a las personas y al planeta” y que nos ayuda a cobrar conciencia de la importancia de su conservación, en especial en lo que afecta a aquellas especies que se encuentran amenazadas o en peligro de extinción.

Especies emblemáticas

Una buena forma de empezar a descubrir la vida silvestre es la que nos propone el divulgador ambiental José Ramón de Camps Galobart en Los mensajeros de la biodiversidad, donde nos lleva a conocer varias especies emblemáticas de la fauna ibérica en compañía de algunos de los principales expertos en cada una de ellas. Unas especies que pueden utilizarse como “mensajeros” para concienciar a más personas debido a que, como dice la introducción, “su belleza y peculiaridad despiertan mayor interés en la opinión pública”.

Además de especies amenazadas en distintas fases de reintroducción, como el lobo ibérico o la cabra montés, en el libro se nos habla de otras especies que, pese a los esfuerzos por recuperarlas, siguen en peligro de extinción, como el lince ibérico, el oso pardo o el águila imperial, y también de una especie ya tristemente extinguida, el bucardo, la cabra pirenaica cuyo último ejemplar desapareció en el año 2000. A las conversaciones mantenidas con científicos y naturalistas, en las que descubrimos numerosas facetas de estas fascinantes especies, hay que añadir el complemento visual formado por imágenes destacadas de fotógrafos de naturaleza y por una recopilación de dibujos del conocido ilustrador Josechu Lalanda.

La utopía de un bosque primario

Un acercamiento muy distinto a la vida silvestre es el que nos ofrece el botánico Francis Hallé en el manifiesto Por un bosque primario en Europa occidental, donde, como indica el título, da a conocer el proyecto ya en marcha y casi utópico de alcanzar los apoyos sociales y políticos para conseguir crear un bosque primario, es decir, aquel que crece y se desarrolla sin intervención humana hasta alcanzar su plenitud, en un proceso natural que puede durar varios siglos. Si bien existen en otros continentes y en Europa del Este (el bosque de Bialowieza, entre Polonia y Bielorrusia), hace tiempo que los bosques de ese tipo con una cierta amplitud desparecieron de un territorio tan explotado y humanizado como es el de Europa occidental.

En este manifiesto, Hallé explica las condiciones del proyecto y por qué es importante la existencia de zonas naturales vírgenes y en particular de bosques, ya que además de todos los beneficios medioambientales que pueden proporcionar (captura de carbono, gran desarrollo de la biodiversidad…), están dotados de un fuerte valor simbólico gracias a la belleza que atesoran. Frente a ello, la aportación ambiental y cultural de los bosques secundarios y de las plantaciones de árboles siempre será de mucho menor alcance.

Vuelta al equilibrio ecológico

Terminamos con un ejemplo de recuperación de fauna silvestre explicado a los más pequeños: el célebre caso de los lobos del parque de Yellowstone, recogido en un álbum infantil en formato de acordeón y titulado El regreso de los lobos. Con textos de Nadja Belhadj e ilustraciones de Marc Majewski, el libro muestra cómo la reintroducción de los lobos permitió recuperar el equilibrio ecológico del parque, tras un periodo en el que el exceso de ciervos estaba acabando con la vegetación.

El álbum utiliza esta historia para iniciar a niños y niñas en el concepto de “cadena trófica”, es decir, la cadena alimentaria que conecta a unos seres vivos con otros y permite el buen funcionamiento de un ecosistema.

Obras recomendadas:

Literatura infantil:

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