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La naturaleza y lo sagrado: creencias ancestrales

La naturaleza y lo sagrado: creencias ancestrales

De vuelta de unos días festivos navideños que tienen un origen religioso y tradicional ancestral, hoy recomendamos lecturas que nos hablan de conocimientos y creencias relacionados con la naturaleza que han quedado reflejados en diferentes culturas y que, en los casos en los que todavía subsisten, pueden enseñarnos a mejorar nuestro vínculo con el entorno ambiental.

Misterio y naturaleza

El antropólogo Jeremy Narby recurre a esas observaciones ancestrales para poner en duda la visión predominante sobre la naturaleza que hemos adoptado en la modernidad. En El misterio último explica cómo a partir de su convivencia con pueblos indígenas del Amazonas, los cuales atribuyen intenciones a las plantas y animales, se propuso comprobar hasta qué punto esos conocimientos tradicionales coincidían con los descubrimientos científicos actuales.

Compuesto por una descripción de los viajes, experiencias y entrevistas mantenidos en el curso de su investigación, el libro muestra cómo Narby también busca aclarar si podemos hablar de “inteligencia” en la naturaleza, una cuestión que le lleva a consultar a científicos que han estudiado la capacidad de abstracción de algunas especies animales. Esta suma de descubrimientos y observaciones subjetivas le llevan a creer que, como le dijo una curandera estonia, la naturaleza puede continuar siendo un misterio que no logremos comprender del todo racionalmente.

Vínculos con la divinidad

La experta en temas religiosos Karen Armstrong nos habla sobre cómo se ha visto el medio ambiente desde diferentes creencias en Naturaleza sagrada, una obra que nos recuerda que el entorno natural siempre se ha asociado a lo divino en las más variadas culturas y que analiza cómo esa herencia puede enseñar a las sociedades modernas a recuperar el respeto al entorno y asegurar su conservación.

Al hablarnos de tradiciones tan variadas como la confuciana, la judía, la islámica o la hindú, y el modo en que se han abordado asuntos como el sacrificio de animales o la regla de oro (no hacer a los demás lo que no quieras para ti), Armstrong nos anima a valorar las intuiciones sobre la naturaleza que comparten esas creencias y que conducen a mantener un vínculo con ella, algo que considera necesario para superar la crisis ecológica que vivimos: “debemos recuperar el sentimiento de veneración que siempre nos ha inspirado la naturaleza y que durante miles de años hemos cultivado con mimo los seres humanos”.

Ser parte de la naturaleza

Por último, un ejemplo clásico de comunión con la naturaleza por parte de los pueblos indígenas es el famoso discurso del jefe Seattle ante el avance de los colonos europeos y su explotación de las tierras ocupadas. Su historia, sus ideas y su discurso (en una versión más fiable que las que en ocasiones se han difundido), junto a las de otras figuras de nativos norteamericanos que también levantaron la voz en defensa de la naturaleza, aparecen recogidas en el libro Somos parte de la tierra.

Tal como nos explica en la introducción David León, entre esas figuras que desarrollaron su actividad en distintos momentos a lo largo de varias décadas, se encuentran el jefe Joseph, procedente de la etnia nez percé en el actual Oregón, o la activista amerindia Ruth Muskrat Bronson, que pronunció un discurso ante el presidente de Estados Unidos en 1923. En las palabras de todos ellos se trasluce un respeto a la naturaleza que terminó encontrando eco en el ecologismo de finales del siglo XX y que hoy nos invita a sentirnos parte de esa naturaleza de la que dependemos para nuestra supervivencia.

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