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Vidas y viajes dentro de un jardín

Vidas y viajes dentro de un jardín

Con la llegada de la primavera y el despertar de la vegetación, estamos en uno de los mejores momentos para disfrutar de jardines y de parques, esa forma de naturaleza ‘civilizada’ y moldeada al gusto humano que ha dado ejemplos de gran belleza. Hoy recomendamos lecturas que nos hablan de los jardines como espacios cargados de emoción, estrechamente ligados a las personas que los conciben y a sus experiencias vitales.

Vuelta a la tierra

Esto es lo que nos ofrece la jardinera y floricultora Leticia Rodríguez de la Fuente en Tocar tierra, donde nos cuenta el proceso de creación de su granja de flores en La Alcarria. Muy pronto en su infancia sintió una gran afición por el cultivo de la tierra, pero solo fue años después, tras otros proyectos profesionales, cuando pudo dejarse llevar por su pasión por las flores.

Los pasos que le han llevado hasta aquí comenzaron con una tienda de flores en Madrid y continuaron con una temporada de formación y con la búsqueda de un tipo de flor silvestre que en ese momento no se comercializaba en España. Más tarde encontró un terreno del que se enamoró para, con gran esfuerzo, convertirlo en algo más que un lugar para el cultivo sostenible de flores. Hoy, cuando este jardín/huerto es ya su hogar, puede relatar todo lo vivido y hablarnos de los aspectos prácticos del cultivo y del trabajo diario que le han permitido llevar su proyecto a buen puerto.

Viajar entre macetas y plantas

Otra experiencia muy personal está en el origen de Viajes por mi jardín, del ilustrador y viajero Nicolas Jolivot, que nos cuenta la historia centenaria del jardín que ha pertenecido a su familia y del que ahora ha pasado a hacerse cargo él mismo. Con textos y grandes dibujos, nos muestra las especies vegetales que allí crecen, tanto cultivadas como silvestres, y la pequeña fauna que vive junto a ellas, a la vez que describe los trabajos que realiza en la actualidad para el mantenimiento del jardín y señala los hitos de la historia del mismo que han dejado huella en la memoria familiar.

Viajero de profesión, Jolivot ha descubierto que en este pequeño jardín puede encontrar tantos motivos de observación y curiosidades como en un largo viaje, solo recurriendo a las características de las distintas plantas y animales o mostrando sus movimientos y cambios a lo largo de las estaciones; o bien rememorando los recuerdos del pasado que le asaltan en cada rincón del recinto.

Misterio y huellas ancestrales

Para terminar, el paisajista y jardinero Marco Martella nos lleva en su libro Un pequeño mundo, un mundo perfecto hasta una docena de jardines europeos más o menos conocidos para hablarnos de su origen y de cómo han llegado a su estado actual, así como mostrarnos su singularidad y su belleza, en una reivindicación de estos espacios capaces de conectar con lo más profundo del ser humano.

Buscando su vertiente más poética, Martella visita jardines como el de Bomarzo en Italia, Versalles en Francia o Sissinghurst en Inglaterra y, además de describirlos dándonos pinceladas sobre su forma y el entorno en el que se encuentran, nos habla del elemento de misterio que comparten muchos de ellos (incluyendo historias de apariciones o la pertenencia a bosques sagrados ancestrales) y que contribuye a darles una atmósfera tan especial y seductora.

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